La mejor boquilla de saxo para sonar mejor

Boquillas2

Las boquillas son todas diferentes, convengamos que no hay mejores.  Cada boquilla tiene un sonido particular pero también cada saxofonista lo tiene. La misma boquilla tocada por otro suena diferente (aunque obviamente el sonido se parezca). Y si uno quiere que el saxo le suene como a alguien conocido o famoso (Maceo Parker, Coleman Hawkins, etc,etc.) eso solo nos lleva a ser una copia del pasado…no nos lleva a encontrar nuestro sonido personal. Uno puede querer parecerse en sonido a alguien, pero luego uno debe encontrar su propio sonido. El sonido personal se logra después de probar o tener varias boquillas y haberlas tocado bastante tiempo, porque con el tiempo uno madura el sonido y logra sacar provecho de cada boquilla. Hay boquillas de metal y de pasta ebonita, y cada una tiene sus medidas para caña que también pueden variar según el que toca. Además que en otro saxo la misma boquilla puede sonar diferente. Y si vamos más lejos en tema de sonoridad, está el tema del tudel que hasta los hay de oro y de cobre, y también el tema de la abrazadera… Por eso a veces mejor pasar un buen tiempo estudiando antes de cambiar de boquilla, así estamos seguro de que esa boquilla ya no nos puede sonar mejor. O sea, que encontramos el sonido propio de esa boquilla tocada por uno mismo.

Boquillas3

Ahora para comprar una boquilla lo ideal es tener tiempo y varios modelos y tamaños para poder comparar (cosa que a veces no es posible). También se necesita algún amigo para que nos escuche y si también toca, mejor así vemos como le suena a él. (Sino queda la compra a ciegas en la que uno conoce la marca y la medida por consejo de otros).  Obviamente que hay que probar la boquilla en todos los registros y con distintos ataques, los diferentes efectos, tocar fuerte y suave, subtone, etc. Después de esto hay que encontrar el sonido particular de la boquilla,  para lo cual uno debe adaptarse rápidamente. Ponés una boquilla, tocás repetidamente un tema corto o una melodía y rapidamente volvés a poner tu boquilla y hacés el mismo tema. Cambiando así rápidamente de boquilla,  y adaptándose, uno va a notar bien la diferencia entre una y otra.

Por último quiero agregar, para aquellos que no están contentos con su sonido, lo que hay que hacer:

–  Pasar mucho tiempo haciendo notas largas (esto hace que uno madure el sonido y que saquemos el máximo provecho a la boquilla) y escucharse (uno puede ponerse contra una pared para que el sonido se refleje)

– Grabarse para comparar lo que uno escucha y lo que suena realmente…

– Cambiar la boquilla (el último recurso) o cambiar de saxo… pero esa es otra historia.

, ,

A %d blogueros les gusta esto: